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Notas
Se llama matrimonio, y ahora también lo dice la RAE.
“El diccionario no es profético, no crea realidades ni inventa; simplemente certifica. Es como una especie de notariado de la lengua y registra las palabras y usos que existen realmente en la sociedad”, afirma Darío Villanueva, secretario de la RAE, que deja muy claro que “las palabras y acepciones no necesitan de la Academia para ser legítimas”. La legitimidad se la dan “los hablantes”, subraya.